El valor de las relaciones en terapia familiar y terapia de pareja

“La forma en la que entendemos los mensajes que recibimos depende enteramente de lo que la persona que nos los envía significa para nosotros”

“La forma en la que entendemos los mensajes que recibimos depende enteramente de lo que la persona que nos los envía significa para nosotros”.

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Paul Watzlawick hizo notar la importancia que tiene este fantástico juego comunicacional entre las intenciones con las que se envían los mensajes y la manera en la que se interpretan dependiendo de la connotación (o nivel relacional) que tienen las personas que se envían mensajes entre sí (Watzlawick, Jackson y Beavin 1985).


UN EJEMPLO COTIDIANO Y SENCILLO

Tu mejor amiga (nivel relacional) te dice – ¡qué lindos zapatos! –, porque estrenaste un par ese día. El mensaje – ¡qué lindos zapatos! – tiene una interpretación de acuerdo a la persona que lo emite: Tu mejor amiga.

Que seguramente interpretarías diferente si te lo enviara la “vieja víbora” (nivel relacional) que te cae mal en el trabajo – ¡qué lindos zapatos! –.

El mensaje es exactamente el mismo – ¡qué lindos zapatos! –, pero se interpreta de manera diferente de acuerdo a la persona que te lo envía.

Lo más curioso de todo es que si los zapatos son lindos o no es irrelevante para el proceso comunicacional posterior entre tú y tu mejor amiga o entre tú y la “vieja víbora del trabajo”, porque pertenecen al nivel de contenido (nivel referencial).

Inclusive, si un prestigioso diseñador internacional de calzado determinara que “en realidad” los zapatos son lindos (o no), dicha determinación no cambiaría lo que significa para ti “la vieja víbora” o lo que tú significas para ella. De igual manera la afirmación del diseñador internacional tampoco cambiaría la relación entre tú y tu mejor amiga.

Entonces en general, la veracidad de los contenidos no cambia la manera en la que se miran unas personas a otras.


ACERCA DE LA TERAPIA DE FAMILIA

Un terapeuta puede intentar generar “acuerdos” y “compromisos” entre los miembros de la familia con respecto de: los horarios de la comida, el lugar en el que van los uniformes al llegar de la escuela, las reglas de cada parte de la casa etc., etc., etc., sin saber que todas esas determinaciones pertenecen al nivel de contenido y que por sí mismas difícilmente provocarían cambios, si los hijos no miran a los padres como figuras de autoridad o los padres no miran a los hijos como personas cuyo futuro depende de ellos, por simplemente mencionar algún cambio en el nivel de relación.

Cambiar la forma en la que se ven los miembros de la familia unos a otros es quizá el objetivo principal de la Terapia Familiar hoy en día, para que puedan hablar de manera fructífera de aquello que les preocupa.

ACERCA DE LA TERAPIA DE PAREJA

El valor de los niveles relacionales presenta de inicio dos preguntas ante los procesos de la terapia de pareja:

- ¿Qué caso tendría hablar del aseo de la casa o del dinero en sesión si alguno de ellos ya no quiere continuar adelante con la relación?

- ¿Tendría sentido hablar de todos los temas que aquejan a la pareja de a uno por uno en el caso de que la pareja desea seguir adelante con la relación?

La respuesta para ambas preguntas es un rotundo NO, si determinamos que el valor de las relaciones es de un orden lógico superior al del contenido, al menos en el trabajo terapéutico con parejas.

De la misma manera, pareciera que el generar acuerdos en terapia de pareja acerca de quién barre, quién lava los trastes, quién lleva a los niños a la escuela, o cómo se dispone el presupuesto mensual o cuándo y cómo se deben llevar a cabo las relaciones sexuales, resulta habitualmente infructuoso si no se trabaja con las intenciones con las que se envían los mensajes y cómo se interpretan, o sea con el nivel de relación.

Watzlawick, Jackson y Beavin (1985 pp. 81) citan textualmente a Koestler: “Se trata de un universo saturado de recuerdos, pero son recuerdos de los que no se aprende nada; saturado de un pasado que no proporciona orientación para el futuro. En este universo, después de cada crisis y cada reconciliación, el tiempo comienza de nuevo y la historia siempre está en el año cero.”


UNA CONCLUSIÓN

Desde nuestra perspectiva, para trabajar con los niveles relacionales en ambos tipos de terapia es indispensable que las personas de las que se conforman tanto las parejas como las familias, interactúen entre sí lo que nos permite precisamente evaluar la manera en la que hablan acerca de las cosas (contenidos) que son importantes para ellos y ellas, hacerles evidente que la manera en la que se envían y se reciben los mensajes no es benéfica para lograr sus objetivos y por último ayudarles a redefinir la manera en la que se miran, a través de crear guiones distitnos a los ya ensayados.

Por esta razón insistimos mucho a nuestras alumnas que el tiempo que dedican a las interacciones en vivo entre los miembros de las familias y las parejas sea un tiempo considerablemente mayor al tiempo que dedican a los relatos y las anécdotas.


Watzlawick, P., Beavin, J., y Jackson D. Don. (1985). Teoría de la comunicación humana. España: Herder.

 

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